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✦ Súplica de misericordia

Señor,
por favor no más castigo

Lord,
please no more punishment

¿Dios me está castigando? ¿Cómo corrige? Lo que los Salmos dicen sobre el sufrimiento, la misericordia y la culpa.

🙏

Oración de súplica

Prayer of supplication

Padre Santo, reconocemos que hemos pecado, que muchas veces hemos sido ingratos y que nos hemos apartado de Tus caminos. Si nos trataras según nuestras faltas, no podríamos sostenernos. Pero Tú mismo lo dijiste: no nos tratas como merecen nuestros pecados. Por eso hoy Te suplicamos: ten misericordia de nosotros. No pedimos que dejes de ser justo. Pedimos lo que pide el Salmo: que Tu misericordia sea más grande que nuestra culpa. Danos dolor de nuestros pecados, obediencia a Tu Palabra y un corazón limpio. Que no volvamos a ofenderte. Por la Sangre de Jesucristo, por Su Cruz y Su Resurrección, apiádate de nosotros, de nuestras familias y de nuestra nación. No nos sueltes, Señor. Conviértenos y sálvanos. Amén.
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¿Dios castiga? Lo que los Salmos dicen en realidad

Does God punish? What the Psalms actually say

Cuando el dolor llega — enfermedad, una pérdida, consecuencias de errores propios — la pregunta aparece casi sola: ¿me está castigando Dios?

Es una pregunta honesta. Los Salmos la hacen abiertamente. Pero también la responden.


El Salmo 103 lo dice sin rodeos:

«No nos ha tratado conforme a nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Como está de alto el cielo sobre la tierra, así es de grande su amor por los que le temen; como está de lejos el oriente del occidente, así aleja de nosotros nuestras transgresiones.» — Salmo 103, 10-12

Este salmo dice explícitamente: Dios no te paga según lo que mereces. No lleva una cuenta de golpes. Su característica dominante no es la ira, sino la misericordia.


¿Pero entonces por qué los Salmos piden «no me castigues»?

El Salmo 6 empieza: «Señor, no me reprendas en tu ira ni me castigues en tu furor.» El Salmo 38 dice lo mismo. Esas oraciones son legítimas — y están en la Biblia precisamente porque expresan lo que siente el corazón humano cuando sufre: Señor, esto duele, no aguanto más, ten misericordia.

El problema no es tener ese sentimiento. El problema es creer que Dios es un juez que lleva cuenta de golpes y que enviará más dolor si no rezas suficiente.


El Salmo 130 cierra el argumento:

«Si Tú, Señor, llevaras cuenta de las culpas, ¿quién podría sostenerse? Pero en Ti se halla el perdón.» — Salmo 130, 3-4

Si Dios llevara la cuenta completa, nadie estaría en pie. Pero no la lleva así. El perdón existe. Y precisamente porque existe es que podemos acercarnos a Él.

🌿

¿Puedo pedirle a Dios que use otro método?

Can I ask God to use a different method?

Sí. Y el mejor ejemplo no es un salmo — es Jesús mismo en Getsemaní, la noche antes de morir.

«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como Tú quieres.» — Mateo 26, 39

Jesús no dijo «acepto todo sin chistar». Dijo: si es posible, que no sea así. Lo dijo tres veces. Esa oración no es falta de fe — es fe completa: honestidad total con Dios más confianza total en Su decisión.


San Pablo hizo lo mismo. Tenía algo que le causaba sufrimiento — lo llamó «un aguijón en la carne» — y le pidió a Dios tres veces que se lo quitara. Dios no lo hizo, pero le explicó: «Mi gracia te basta, porque mi fuerza se manifiesta en la debilidad.» (2 Cor 12,9). Pablo no erró al pedir. Dios respondió con una razón y con gracia suficiente para ese camino.

«Quita de mí tu plaga; me consumen los golpes de tu mano.» — Salmo 39, 11

Dios es todopoderoso — puede sanar, puede abrir otro camino, puede acercarte a Él de maneras que todavía no imaginas. Pedir que use otro método no es rebeldía. Es oración honesta. La única condición es el final de la oración de Jesús: «pero no como yo quiero, sino como Tú». Pide lo que necesitas — y después confía en Su respuesta.

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Señor, en lo que permitas: sé suave conmigo

Lord, in what you permit: be gentle with me

Aceptar que Dios tiene el control no significa no tener voz. Significa llevarle todo a Él — incluyendo el peso de lo que estás viviendo — y pedirle que lo haga con misericordia. El profeta Habacuc lo dijo de la manera más honesta posible:

«Señor, he oído tu fama, y me llenó de temor. Señor, renueva en medio de los tiempos tu obra; en medio de los tiempos hazla conocer; en la ira, acuérdate de la misericordia.» — Habacuc 3, 2

«En la ira, acuérdate de la misericordia.» No es «no hagas nada». Es: «en lo que hagas, hazlo con suavidad. Recuerda que soy frágil.» Esa oración no contradice la voluntad de Dios — la acepta y pide que venga con ternura.


Y Dios mismo dice que recuerda nuestra condición:

«Él conoce nuestra condición; se recuerda de que somos polvo.» — Salmo 103, 14

Dios no te trata como si fueras hierro. Sabe exactamente de qué estás hecho. Cuando pides suavidad, no le estás diciendo algo que no sepa — le estás recordando lo que ya tiene en cuenta. Y Él también promete consolar en proporción a lo que sufriste:

«Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los años en que vimos el mal.» — Salmo 90, 15

Dios lleva la cuenta del sufrimiento — para compensarlo con alegría. No se le olvida lo que cargaste.


🙏 Oración para pedir suavidad dentro de su voluntad: 🙏 Prayer to ask for gentleness within his will:

Señor, acepto que estás actuando en mi vida. No te pido que cambies tu plan. Te pido que, dentro de él, seas suave conmigo. Recuerda que soy polvo. Recuerda mi fragilidad. Ablanda lo que pueda ser ablando, suaviza lo que pueda ser suavizado — las consecuencias, la purificación, la prueba, el silencio, lo que me quitas. Y lo que no pueda quitarse, dame gracia para transitarlo sin quebrarme. Amén.

Las cuatro distinciones que cambian todo

Four distinctions that change everything

1. Consecuencia no es castigo

El que miente pierde la confianza de los demás. El que hiere a otro daña sus relaciones. Esas consecuencias no vienen de un rayo enviado por Dios: vienen de la naturaleza del pecado mismo. El pecado hiere porque está construido para herir.

¿Pero puedo pedirle a Dios que las quite?

Sí. El Salmo 25,18 lo pide directamente: «Mira mis trabajos y mis penas, y perdona todos mis pecados.» No solo el perdón — también el alivio del peso. Y el ejemplo más claro de toda la Biblia está en Nínive: una ciudad entera oyó que iba a ser destruida, se convirtió de verdad, y Dios cambió lo que iba a pasar.

«Cuando Dios vio lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino, se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.» — Jonás 3, 10

Dios no está obligado a quitar las consecuencias — pero puede hacerlo. Y la conversión genuina, no el regateo, es lo que abre esa puerta. No «Señor, quítamelas para no sufrir», sino «Señor, ya aprendí — confío en Tu misericordia».

🙏 Ayúdame, Señor: 🙏 Help me, Lord:

Señor, creo que ya entendí lo que estas consecuencias me enseñaban. Te pido, con humildad, que las alivies o las quites — no para escapar, sino porque confío en Tu misericordia. Dame fuerza para reparar lo que pueda, y paz para soltar lo que no está en mis manos. Y si hay otro camino para llegar a lo mismo, te lo pido — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Señor, que estas consecuencias sean las necesarias — no más pesadas de lo que necesito para aprender. Ablandalas cuanto puedas. En tu voluntad, sé misericordioso. Amén.


2. Purificación no es venganza

El Salmo 119,75 dice: «Sé, Señor, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido.» Dios puede permitir el sufrimiento y usarlo para purificar — como el fuego al oro. Pero «permitir» es muy distinto de «enviar venganza». Un padre que deja a su hijo aprender de una caída no es cruel: es sabio.

🙏 Ayúdame, Señor: 🙏 Help me, Lord:

Si estás usando este sufrimiento para purificarme, confío en tus manos. No entiendo todo, pero creo que sabes lo que haces. Hazme más limpio, no más amargado. Y si hay otra manera de purificarme sin este peso, te la pido — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Señor, si me estás purificando, hazlo con suavidad. Sabes que soy frágil. Que el fuego sea el justo — no más del que puedo sostener. Amén.


3. La misericordia es más grande que la culpa

El Salmo 103 lo mide: como el cielo sobre la tierra — así de grande es Su amor. Como el oriente del occidente — así de lejos aleja nuestras transgresiones. La distancia entre la culpa y el perdón no la pusiste tú: la puso Él.

🙏 Ayúdame, Señor: 🙏 Help me, Lord:

Necesito creer que tu misericordia es más grande que lo que hice. No me pidas que lo sienta todavía — solo dame la fe para creerlo. Y si hay una manera más fácil de llegar a eso, te la pido — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Señor, que el peso de la culpa no me aplaste. Haz que tu misericordia no solo la sepa — que la sienta hoy. Amén.


4. Disciplina no es persecución

Hebreos 12,6-11 enseña que Dios disciplina a los hijos que ama: no para alejarlos, sino para formarlos y darles fruto de paz y justicia. Eso es muy distinto de vivir pensando que cada dificultad diaria — un aparato dañado, un problema de salud, una tentación resistida con esfuerzo — es un castigo personal de Dios.

Un criterio sencillo es preguntar: ¿hacia dónde me lleva este sentimiento? Si me lleva a humildad, conversión y cercanía con Dios, puede ser Su obra en mí. Si me lleva a miedo constante, culpa sin salida o desesperanza, no viene del Señor, porque «en el amor no hay temor» (1 Juan 4,18).

🙏 Ayúdame, Señor: 🙏 Help me, Lord:

Cuando llegue algo difícil hoy, ayúdame a preguntar hacia dónde me lleva — no a tenerte miedo. Si es tu mano formándome, dame paz para recibirlo. Y si hay otra manera de formarme sin que esto duela tanto, te la pido — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Señor, en tu disciplina, recuerda que soy tu hijo, no tu enemigo. Que la corrección sea la necesaria — con firmeza, pero sin más dureza de la que necesita. Amén.

🫀

Cuando sientes que Dios te está quebrando o humillando

When you feel God is breaking or humbling you

La Biblia sí dice que Dios humilla y que puede quebrar un corazón duro. No es una exageración. Está en los Salmos, en los profetas, en las cartas del Nuevo Testamento.

Si en este momento sientes que eso te está pasando a ti, esta sección es para ti.


No todo quebrantamiento es igual

Hay un dolor que destruye y te deja sin nada. Y hay un dolor que rompe lo que estaba cerrado, para que pueda entrar algo mejor. Piensa en una mano que lleva tiempo apretada: para recibir algo, primero tiene que abrirse.

Cuando Dios quiebra algo en ti, no rompe a la persona. Rompe la terquedad, el orgullo, la idea de que no necesitamos ayuda de nadie. Y lo que queda después no es ruina — es un corazón que por fin puede recibir.

«El sacrificio que pido es un espíritu quebrantado; un corazón contrito y humillado tú no lo desprecias, oh Dios.» — Salmo 51, 19

Ese versículo dice algo muy claro: un corazón roto y humilde no es rechazado por Dios. Es exactamente lo que Él recibe. No lo tira. Lo toma en Sus manos.


Dios no se aleja cuando estás en el piso — se acerca

«Yo habito en la altura y en la santidad, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para dar nueva vida al espíritu de los humildes y reanimar el corazón de los contritos.» — Isaías 57, 15

Dios dice: vivo en lo alto, y también vivo con el que está roto y humillado. No son dos cosas contrarias. Dios está en el cielo y está contigo ahora mismo, en esto que estás viviendo. El momento en que sientes que tocaste fondo es, según este versículo, el momento en que Él está más cerca. No te abandonó. Está ahí.


El que hiere también cura — Oseas 6

«Vengan, volvamos al Señor; él nos desgarró, pero nos curará; nos hirió, pero vendará nuestras heridas. Después de dos días nos devolverá la vida; al tercer día nos levantará y viviremos en su presencia.» — Oseas 6, 1-2

«Él nos hirió, pero vendará nuestras heridas.» La misma mano que duele es la que sana. Oseas no dice que el dolor no es real. Dice que no es el final. Hay un después. Y ese después es vivir en la presencia de Dios, no lejos de Él.


Cuando sientes que te doblas, apóyate en Él

«Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, para que él los exalte a su tiempo; depositen en él toda su inquietud, porque él cuida de ustedes.» — 1 Pedro 5, 6-7

Pedro dice: en vez de pelear contra esa mano, apóyate en ella. No porque seas culpable — sino porque Él te cuida. Fíjate que no dice «porque lo mereces» o «porque eres bueno». Dice «porque Él cuida de ti». Su razón para levantarte eres tú, no tu historial.


Una pregunta sencilla para orientarte

¿Lo que estás sintiendo te acerca a Dios o te aleja de Él? Si te acerca — aunque duela, aunque no entiendas — puede ser Su mano trabajando en ti. Si solo te deja con miedo, vergüenza sin salida o ganas de huir de Dios, eso no viene de Él, porque la Biblia dice que «en el amor no hay miedo» (1 Juan 4,18).

Si en medio de todo esto quieres orar aunque no sepas qué decir — esa es la señal más clara de que Dios está trabajando, no castigando.

🙏 Puedes pedir esto: 🙏 You can ask this:

Señor, si me estás quebrando, no me sueltes. No entiendo todo lo que está pasando, pero quiero que estés aquí. Recibe este corazón roto — es lo único que puedo traerte ahora mismo. Y si hay otra manera de llegar a lo que buscas en mí sin quebrarme así, te la pido — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Señor, que sea lo justo para abrirme — no más. Conoces mi límite mejor que yo. Sé suave en cómo llegas a lo que buscas en mí. Amén.

🌑

El silencio de Dios — cuando oras y no pasa nada

God's silence — when you pray and nothing seems to happen

Rezas. Esperas. Y nada. Ni paz, ni señal, ni respuesta. La primera explicación que aparece casi sola es: Dios no me está escuchando porque le fallé. Pero eso no es lo que dice la Biblia sobre el silencio de Dios.

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mis gemidos, de las palabras de mi clamor?» — Salmo 22, 2

Esas palabras las rezó Jesús en la Cruz. No una persona con poca fe — el Hijo de Dios. El silencio de Dios no es prueba de que algo está mal contigo. Es uno de los momentos más bíblicos que existen.


¿Qué pasa en el silencio?

San Juan de la Cruz llamó a esto la «noche oscura del alma». No es un castigo ni un abandono. Es un momento en que Dios retira la experiencia del consuelo para ver si la fe se sostiene sola — sin emociones que la respalden. Es la fe más pura: creer sin sentir.

El Salmo 22 termina muy distinto a como empieza. El que gritó «¿por qué me abandonaste?» termina diciendo «Él no menospreció ni desdeñó el sufrimiento del pobre; no le escondió su rostro, sino que lo escuchó cuando clamó a Él.» Dios estuvo ahí todo el tiempo. Sólo que el silencio lo ocultaba.


Qué hacer cuando Dios calla

Seguir orando. No porque la oración «funcione» como un mecanismo, sino porque la oración en el silencio dice: creo en Ti aunque no te sienta. Eso es exactamente lo que Dios está esperando ver. No emoción — fidelidad.

🙏 Puedes pedir esto: 🙏 You can ask this:

Señor, no te siento. Pero te sigo hablando. No sé si me escuchas, pero aquí estoy. Si estás ahí — y creo que sí — te pido que rompas este silencio cuando sea el momento. Hasta entonces, me quedo. Y si puedes hablarme de otra manera, de la manera que yo pueda escuchar, te lo pido — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Señor, que este silencio no sea más largo del necesario. Y mientras dure, que no duela tanto. Amén.

⚖️

Dios prueba — y eso es distinto a castigar

God tests — and that is different from punishing

Hay una diferencia enorme entre probar y castigar. Un maestro que da un examen no odia a sus alumnos: quiere saber qué aprendieron. Un entrenador que pone a su atleta en una situación difícil no lo quiere ver caer: quiere ver si puede con eso.

«Recuerda el camino que el Señor tu Dios te hizo recorrer por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte y probarte, y saber lo que había en tu corazón, si ibas a guardar sus mandamientos o no.» — Deuteronomio 8, 2

Dios no llevó a Israel al desierto para destruirlo. Lo llevó ahí para ver de qué estaba hecho. Y lo acompañó todo el tiempo: con nube de día, con fuego de noche, con maná cada mañana. La prueba no era abandono — era formación con presencia.


Una cosa que la Biblia dice con claridad

«Que nadie, cuando sea tentado, diga: "Dios me tienta." Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie.» — Santiago 1, 13

Dios no tienta — pero sí puede probar. Tentar es empujar hacia el mal. Probar es poner al descubierto lo que ya está dentro, para que crezca. Abraham fue probado. Job fue probado. Los apóstoles fueron probados. Ninguno fue castigado en eso. Todos salieron distintos al final.


La prueba supone que Dios cree en ti

Nadie pone a prueba lo que ya descartó. Si Dios te prueba, es porque cree que puedes. No te probaría si no confiara en lo que puso en ti. Eso no quita el dolor — pero cambia completamente lo que significa.

🙏 Puedes pedir esto: 🙏 You can ask this:

Señor, si esto es una prueba, dame lo que necesito para pasarla. No quiero perder la fe en el camino. Ayúdame a confiar en que creíste en mí cuando la permitiste. Y si hay otra manera de ver lo que hay en mí sin esta prueba, te la pido — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Señor, que esta prueba sea la suficiente — no más de lo que puedo sostener con tu gracia. Tú mismo prometiste que no nos dejarías ser probados más allá de lo que podemos (1 Cor 10,13). Te tomo la palabra. Amén.

🕊️

Dios espera y no fuerza — lo que puede parecer abandono

God waits and does not force — what can feel like abandonment

En la parábola del hijo pródigo (Lucas 15), el padre ve a su hijo recoger todo y marcharse. Y no lo detiene. Podría haberlo hecho. Pero no lo hace. Eso puede sentirse como: ¿por qué no me frenó? ¿No le importa?

No es indiferencia. Es respeto. Dios no te fuerza a regresar porque un regreso forzado no es regreso — es captura. Él quiere que vuelvas por amor, no porque no tuviste otra opción.


El padre que corre

«Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se llenó de compasión; corrió hacia él, lo abrazó y lo besó.» — Lucas 15, 20

El padre no esperó que el hijo llegara hasta la puerta. Lo vio desde lejos — lo que dice que estaba mirando hacia allá. Y corrió. Los padres mayores en esa cultura no corrían; era considerado indigno. Este padre corrió de todas formas. No había resentimiento guardado. No había condiciones. Solo abrazo.


Lo que esto dice sobre el silencio de Dios cuando nos alejamos

Cuando sientes que Dios no te frenó cuando te alejabas — no fue porque no le importaste. Fue porque te respetó demasiado para forzarte. Y mientras te ibas, seguía mirando hacia el camino por donde podrías volver. La espera de Dios no es frialdad — es fidelidad.

🙏 Puedes pedir esto: 🙏 You can ask this:

Padre, aquí estoy. No sé cómo explicarte todo lo que pasó. Pero estoy volviendo. Dame la gracia de acercarme — y recíbeme como soy. Y si hay una manera más fácil de volver a Ti, muéstramela — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Padre, que el camino de regreso sea más fácil que el de ida. No me pongas más obstáculos de los necesarios. Y si puedes, que sea corto. Amén.

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Dios despoja — cuando se van cosas en las que nos apoyábamos

God strips away — when things we leaned on are taken

A veces Dios permite que se vayan cosas que considerábamos seguras: salud, trabajo, una relación, una reputación, una seguridad económica. No necesariamente por pecado. A veces simplemente porque esa cosa había ocupado un lugar que solo le pertenece a Él.

Job es el ejemplo más honesto de esto en toda la Biblia. Job no había pecado. Y aun así lo perdió todo. El libro de Job no es sobre el castigo — es sobre confiar en Dios cuando no entiendes lo que está pasando.


El despojo revela en qué estaba la raíz

Cuando algo que tenías desaparece y sientes que te caíste por dentro, eso dice algo sobre dónde estaba tu raíz. No es un juicio — es información. Y Dios puede usarla para llevarte a poner la raíz en un lugar que no se mueva.

«El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!» — Job 1, 21

Job dijo eso el día que lo perdió todo. No después de años de proceso. Ese día. No porque no le doliera — sino porque sabía que Dios era más grande que lo que acababa de perder. Eso no es resignación — es fe con los pies en la tierra.


Lo que queda cuando todo lo demás se fue

«¿Acaso no te lo he mandado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.» — Josué 1, 9

Cuando Dios despoja, no se va Él. Se van las cosas que no son Él. Y lo que queda, cuando ya no hay nada más, es exactamente lo que nunca se puede quitar: Su presencia. El despojo de Dios no te deja vacío — te deja con Él.

🙏 Puedes pedir esto: 🙏 You can ask this:

Señor, perdí algo que era importante para mí. Duele, y no entiendo por qué. Pero te pido que en medio de esta pérdida aparezca tu presencia — y que eso me sea suficiente. Y si hay otra manera de acercarme a Ti sin perder esto, te la pido — pero no como yo quiero, sino como Tú. Amén.

🕊️ Pide suavidad: 🕊️ Ask for gentleness:

Señor, lo que me quitas, quítalo con ternura. No más de lo que necesitas para acercarme a Ti. Y lo que quede, ayúdame a sostenerlo. Amén.

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Salmos para rezar en el sufrimiento

Psalms to pray in suffering

Salmo 130 — Desde el abismo (De Profundis)
Desde el abismo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero en ti se halla el perdón. Mi alma espera al Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor más que el centinela a la aurora. Porque en el Señor hay misericordia, abundante redención. — Salmo 130
Salmo 51 — Miserere (corazón contrito)
Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa ternura borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues mi culpa yo la reconozco, mi pecado no se aparta de mí. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. El sacrificio que pido es un espíritu quebrantado; un corazón contrito y humillado tú no lo desprecias, oh Dios. — Salmo 51, 3-5.12.19
Salmo 103 — Su misericordia no tiene fin
El Señor es misericordioso y clemente, lento para enojarse y lleno de amor. No nos ha tratado conforme a nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Como está de alto el cielo sobre la tierra, así es de grande su amor por los que le temen; como está de lejos el oriente del occidente, así aleja de nosotros nuestras transgresiones. — Salmo 103, 8-12
Salmo 6 — Súplica en la tribulación
Señor, no me reprendas en tu ira ni me castigues en tu furor. Ten piedad de mí, Señor, porque desfallezco; sáname, Señor, porque mis huesos tiemblan y mi alma está muy turbada. ¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo? Vuelve, Señor, libra mi vida, sálvame por tu misericordia. — Salmo 6, 2-5
La oración correcta en el sufrimiento The right prayer in suffering

No es «para tu mano de castigo» sino «llena mi mano vacía». No es negociar para que Dios deje de golpearte, sino lanzarte a Sus brazos sabiendo que Él ya pagó la deuda en la Cruz. El Señor no está esperando con un garrote. Está esperando con los brazos abiertos.

«El Señor es misericordioso y clemente, lento para enojarse y lleno de amor.» — Salmo 103, 8

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Preparación para la Confeisión

Preparation for Confession

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¿Cómo salgo del ciclo?

How do I break the cycle?